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Suplementos nutricionales en cáncer

Dr. Gilberto E. Chéchile Toniolo. Instituto Médico Tecnológico. Prostate Institute.

Introducción sobre el cáncer

El cáncer es una enfermedad muy frecuente. Se calcula que unade cada 5 personas (20%) desarrollará un cáncer en algún momento de su vida y se estima que más de 30 millones de personas se verán afectados por esta enfermedad en 2040, de los que 16 millones podrían perder la vida. El número de cánceres diagnosticados en España en el año 2024 fue de 290.000.

Solo 5-10% de todos los cánceres pueden ser atribuidos a defectos genéticos, mientras que el restante 90-95% se originan en el medio ambiente y el estilo de vida. Los factores que afectan el estilo de vida incluyen el fumar, la dieta (bajo consumo de frutas y verduras, exceso de fritos y carne roja, etc), consumo de alcohol, exposición al sol, contaminantes del medio ambiente, infecciones, estrés psíquico, obesidad y falta de actividad física.

Las evidencias indican que, de todos los cánceres, casi 25-30% son debidos al tabaco, 30-35% están relacionados con la dieta, 15-20% se deben a infecciones y el porcentaje restante se debe a otros factores como la radiación solar, el estrés, la polución ambiental y la falta de actividad física, etc.

Por lo tanto, la prevención del cáncer requiere: dejar de fumar, incrementar el consumo de frutas y verduras, moderar el consumo de alcohol, reducir el consumo de calorías, realizar ejercicio físico, evitar la exposición directa a los rayos solares, minimizar el consumo de carnes rojas, consumir cereales y realizar chequeos médico periódicos.

En todos nosotros se generan diariamente millones de células anormales que podrían llegar a constituir un cáncer. Sin embargo, estas células defectuosas son identificadas por nuestro sistema inmunitario (defensas naturales del organismo) y son destruidas antes de que lleguen a multiplicarse constituyendo un cáncer.

En los últimos años han aparecido infinidad de artículos científicos que apoyan la incorporación de suplementos nutricionales con los que se pueden obtener niveles elevados de los productos nutracéuticos presentes en los alimentos.

Catequinas del té verde

El té contiene muchos compuestos polifenolólicos llamados catequinas, siendo el más estudiado: epigalocatequina galato (EGCG) que es una de las moléculas más efectivas contra la formación de nuevos vasos sanguíneos por el tumor (anti-angiogénesis). Varios estudios epidemiológicos han mostrado que la progresión del cáncer de mama es más lenta en la población asiática que consume té verde de forma regular.

En estudios de experimentación in vitro y en modelos animales se ha demostrado que EGCG induce apoptosis (suicidio de las células cancerosas) e inhibición del crecimiento celular en varios tipos de cánceres como el de mama, próstata, riñón, piel y en la leucemia.

 Varios estudios que analizaron varios cientos de miles de casos han demostrado los efectos beneficiosos de las catequinas del té verde en la prevención de cánceres del tubo digestivo (esófago, estómago, colon, páncreas, hígado), próstata, mama, riñón, vejiga, pulmón, sangre, piel, tiroides, cerebro y nasofaringe. La utilización de suplementos de catequinas reduce 22% el riesgo de cáncer de próstata frente a 11,7% de los casos tratados con placebo (1).  

Los mecanismos por los que se ejercen los efectos anti cáncer de las catequinas incluyen:

  1. detención del crecimiento celular (bloquean el ciclo celular),
  2. apoptosis (muerte celular inducida),
  3. anti angiogénesis (impide la formación de nuevos vasos sanguíneos),
  4. bloqueo de la invasión tumoral y de las metástasis.

Además, las catequinas presentan actividad anti-oxidante, anti-inflamatoria, anti-viral, anti-microbiana, anti diabetes y anti obesidad (2).  

En el cáncer de próstata las catequinas inducen la muerte de las células malignas. La asociación de catequinas y cúrcuma detiene el crecimiento de las células malignas (3).  La asociación de catequinas e ibuprofeno también inhibe las células tumorales hasta 90% (4).

Se realizó un estudio con 60 hombres en los que se habían detectado lesiones pre malignas (PIN y ASAP) en una biopsia de próstata. Se dividieron en dos grupos, a uno se les administró 500 mg de catequinas cada día y al otro se le administró placebo. De los casos que recibieron catequinas solo 3% mostraron cáncer de próstata en la biopsia realizada al año, frente al 30% de los hombres que recibieron placebo. También se observó mejoría en los síntomas miccionales en los hombres que tenían además hiperplasia benigna de próstata (5). Se concluye que las catequinas son útiles para la prevención del cáncer de próstata en los hombres con lesiones pre malignas.

En un estudio en hombres con cáncer de próstata en programa de seguimiento activo se observó que la utilización de suplementos de catequinas mejoraba la calidad de vida y redujo el sobre tratamiento por enfermedades (6).  

En el cáncer de vejiga se observaron resultados similares, las catequinas detienen el crecimiento, la invasión y la migración de las células malignas al producir apoptosis (muerte celular inducida) sin afectar a las células normales (7).

La asociación de catequinas y cúrcuma ha demostrado una alta eficacia antitumoral en el cáncer de vejiga (8).

Cúrcuma

La cúrcuma (turmeric en inglés) se extrae de las raíces (rizoma) de la Cúrcuma longa y es un miembro de la familia del jengibre. Es un polvo de color amarillo utilizado como especie en la cocina asiática, particularmente india, tailandesa y pakistaní desde hace miles de años. Es el responsable del color amarillo del curry del que constituye el 20%. Es utilizada desde hace cientos de años en la medicina ayurvédica en el tratamiento de enfermedades hepáticas y biliares, reumatismo, enfermedades inflamatorias (9).

Los efectos beneficiosos de la cúrcuma se deben a la gran cantidad de polifenoles que contiene (curcumina, dimetoxicurcumina y bis-dimetoxicurcumina) y a aceites esenciales (tumerone, curcumene, atlantone y zingiberene).  

En la base de datos PubMed del National Institute of Health (NIH) (www.pubmed.org) se han publicado hasta el momento cerca de 24.000 artículos sobre los efectos beneficiosos de la cúrcuma en enfermedades neurodegenerativas (Alzheimer, demencia senil, esclerosis múltiple, etc.), diabetes, infecciones, enfermedades reumáticas, elevación del colesterol, inflamaciones crónicas y múltiples enfermedades relacionadas con el envejecimiento.

Más de 8.000 artículos corresponden a los efectos sobre varios tipos de cáncer (colon, pulmón, mama, próstata, vejiga, etc.). Por su acción antioxidante, la cúrcuma protege de los efectos nocivos de la quimioterapia (retrasa la aparición y la severidad de la mucositis) o de la radioterapia (reduce la dermatitis por la radiación).  

La curcumina posee efectos quimioterápicos y quimiopreventivos sobre diversos tumores (leucemia, linfoma, melanoma, sarcoma, mama, ovario, genitourinarios, gastrointestinales, pulmón, páncreas, cabeza y cuello, cerebro).

En estudios en el laboratorio y en animales se ha observado que la curcumina inhibe la carcinogénesis y la proliferación de las células tumorales. Los mecanismos de acción antitumoral de la curcumina se producen a través de la modulación de varias proteínas reguladoras (factores de transcripción, enzimas, citocinas y factores de crecimiento).

Otro de los efectos antitumorales de la curcumina es que activa la apoptosis de las células tumorales que las conduce a una muerte programada. La activación de la apoptosis se realiza a través del gen supresor tumoral p53. La curcumina tiene la habilidad de proteger los lípidos, la hemoglobina y el ADN contra la degradación oxidativa.

Otra acción antitumoral de la curcumina es la inhibición de la COX-2. En muchos tumores y en las enfermedades inflamatorias se observa la sobre-expresión de COX-2. Esta enzima es crucial para el crecimiento del tumor por lo que su inhibición por la curcumina es importante para frenar el crecimiento de las células tumorales.

La inhibición de la COX-2 por la curcumina se produce a través de la inhibición del factor nuclear kappa-beta (NF-ĸβ) que actúa como regulador de varios genes que controlan la proliferación y la sobrevida celular.  Además, la curcumina inhibe el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α) y varias interleucinas (IL 1β, IL6, IL8) que estimulan el crecimiento de los tumores.

Por otro lado, la curcumina inhibe las metaloproteinasas que son las responsables de la invasión del tumor y de la aparición de las metástasis (11).

Bcl-2 y Bcl-X1 son proteínas reguladas por el NF -ĸβ que impiden que las células entren en apoptosis (muerte celular programada) y que están activadas en muchos tumores. La curcumina inhibe estas proteínas por lo que las células tumorales son obligadas a entrar en apoptosis lo que produce su muerte.

En cáncer de próstata la curcumina frena el crecimiento de las células tumorales y puede ser utilizada como complemento a los tratamientos o prevenir la aparición del tumor.

En un estudio con pacientes con cáncer de próstata que habían recidivado tras tratamiento local o con metástasis en el momento del diagnóstico se trataron con hormonoterapia intermitente asociado a cúrcuma o con hormonoterapia asociado a placebo. Se observó que, en los casos tratados con cúrcuma, el porcentaje de pacientes con progresión del PSA fue significativamente menor en los tratados con cúrcuma frente a los tratados con placebo (10.3% vs 30.2%, p = 0.025) (12).

En una revisión que incluyó 8 estudios con pacientes con cáncer de próstata y 3 estudios con pacientes con otras enfermedades de próstata se observó que la suplementación con cúrcuma mostraba efectos favorables en los niveles de PSA, en la calidad de vida, en marcadores de stress oxidativo, y en mejoría de los síntomas miccionales (vaciado incompleto de la vejiga, chorro débil, micción frecuente, urgencia para orinar) (13). Además, se observó ausencia de efectos adversos por la utilización de cúrcuma.

La curcumina es muy poco soluble en agua por lo que para mejorar la bio disponibilidad se debe asociar con piperina (pimienta), aceites esenciales o nuevos sistemas de liberación (nano partículas, nano esferas, nano vesículas) (14). 

Ácidos grasos omega 3

Son ácidos grasos poli insaturados (PUFA) que presentan efectos anti inflamatorios en las enfermedades cardiovasculares y en el cáncer.  Los más conocidos son: ácido linoleico (ALA), ácido docosahexaenoico (DHA) y ácido eicosapentanoico (EPA) que se encuentran en pescado y mariscos (en especial, pescados grasos de agua fría, como salmón, caballa, atún, arenques, y sardinas), nueces y semillas (semillas de linaza, de chía y nueces) y en frutas y verduras (aguacate, moras, frambuesas, albaricoques secos, brócoli, espinacas).

Actualmente, la dieta típica de los países de Occidente es deficiente en grasas omega-3 y sobresaturada de grasas omega-6 (ácido linoleico, ácido araquidónico). La proporción ideal entre omega-3 y omega-6 debería ser aproximadamente 1:1. En algunos países europeos la proporción recomendada se encuentra en un rango entre 1:4 a I:10. Sin embargo, en la realidad esta proporción actualmente llega a ser de 1:17 en algunas dietas del mundo Occidental.

Las personas que consumen grandes cantidades de carne, patatas fritas, productos de comida rápida y alimentos fritos en aceites vegetales como el de girasol o maíz, margarinas hechas en base a estos aceites vegetales y productos animales derivados de ganado de corral alimentado con granos forrajeros pueden llegar a tener una proporción hasta de 1:33.

Las consecuencias de consumir una dieta rica en grasas omega-6 son: arterioesclerosis, enfermedad de Alzheimer, cáncer, enfermedades cardíacas, diabetes tipo II, obesidad, osteoporosis, síndrome metabólico y periodontitis. Por el contrario, una dieta rica en grasas omega-3 reduce el riesgo de padecer enfermedades crónicas, entre ellas el cáncer.

Los ácidos grasos omega 3 (PUFA) participan en el crecimiento y en la    diferenciación de las células, así como en los procesos antiinflamatorios y en la respuesta del sistema inmunitario. Estudios recientes han mostrado que el consumo continuado de aceite de pescado se asocia con el descenso del riesgo a desarrollar cáncer de próstata y de cáncer de colon (15,16). El mecanismo de acción es a través de inhibir la sobre producción de COX-2.

La ingesta diaria recomendada de PUFA oscila entre 1,4 y 2,5 gramos por día ya sea con el consumo de pescado o de suplementos en base a aceite de pescado. Una dieta baja en PUFA se asocia a un mayor riesgo global de cáncer de próstata y a que el tumor sea más agresivo. El consumo elevado de ácidos grasos omega 6 (aceite de girasol, margarinas, etc) se asocia también con mayor riesgo a desarrollar cáncer de próstata, por el contrario, el consumo de omega 3 se relaciona con menor riesgo de cáncer de próstata (17).

 Los hombres que consumen aceite de pescado tienen menor riesgo de cáncer de próstata avanzado. En los hombres con cáncer de próstata en seguimiento activo, la asociación de niveles elevados de omega 3 y de vitamina D tienen mas probabilidades de que disminuya el PSA (18). El consumo de omega 3 se ha asociado con el descenso de marcadores de inflamación y el descenso de marcadores de otros cánceres (19).  

Resveratrol

El resveratrol se produce en las plantas como un mecanismo de defensa contra las agresiones por factores climáticos o por microorganismos del medio ambiente como los hongos. En la naturaleza, se encuentra resveratrol en más de 70 plantas y se extrae abundantemente de las raíces de la planta Poligonum cuspidatum.  

En 1992 se demostró que el resveratrol contenido en el vino tinto tenía propiedades cardio protectoras y en 1996 se identificó el resveratrol como la primera molécula de origen alimenticio capaz de interferir con el desarrollo del cáncer al actuar tanto en la iniciación como en la promoción y en la progresión de los tumores (20).

Resveratrol no solo posee efectos antioxidantes, anti inflamatorios, antivirales, neuro protectores, sino que también ejerce actividad anti proliferativa y anti-angiogénica. Varios estudios han demostrado su eficacia en la prevención del cáncer de mama, ovario, próstata, colon y esófago (21).  Un estudio reciente mostró que el consumo de un vaso de vino por día reducía en 40% el riesgo de desarrollar cáncer de próstata (22).

Tras la absorción por el intestino, el resveratrol es metabolizado en varias sustancias, una de ellas es el piceatannol que ha mostrado su utilidad en inducir muerte de las células de leucemia, de melanoma y de cáncer de vejiga. Uno de los flavonoides presentes en el vino tinto (myricetin) contribuye a los efectos quimiopreventivos del vino tinto a través de la inhibición de la enzima COX -2 (que favorece la inflamación y el cáncer) y del bloqueo del NF-kappaB que es uno de los principales productores de inflamación liberados por las células cancerosas (23).

El resveratrol obtenido del vino tinto ha sido relacionado recientemente con la activación de una familia de proteínas llamadas sirtuinas cuya acción sería prolongar la vida de las células al proporcionarle el tiempo necesario para realizar las reparaciones del ADN dañado durante el proceso de envejecimiento (24). Recientemente se ha demostrado la utilidad de resveratrol en modelos animales de cáncer de vejiga y se está estudiando su utilidad asociado a otros tratamientos para el cáncer de vejiga (25).

Granada

En un estudio clínico realizado en la Universidad de Cambridge se demostró que el tratamiento de pacientes con cáncer de próstata con un suplemento rico en polifenoles retrasa la progresión del cáncer comparado con pacientes que fueron tratados con placebo (26).

Se analizó el efecto de un suplemento con extracto de granada, té verde, brócoli y cúrcuma en la progresión del PSA de 199 pacientes con cáncer de próstata localizado pero que no recibían tratamiento. En el grupo tratado con el suplemento, el aumento medio del PSA fue de 14,7% mientras que el grupo tratado con placebo el PSA se elevó 78,5%. La diferencia fue estadísticamente significativa (p=0.0008). Esto significa que, en el grupo tratado con el suplemento alimenticio, el PSA subió más lentamente.

El número de pacientes con PSA inferior o igual fue de 46% en el grupo tratado con el suplemento alimenticio, mientras que en el grupo tratado con placebo solo el 14% de los casos mostraron un PSA menor o inferior al cabo de los 6 meses.    

Otros estudios han mostrado que el consumo frecuente de granada puede aportar una concentración suficiente de sustancias con un elevado potencial para prevenir el cáncer de colon (27,28).    

En ratones con cáncer de pulmón, se observó que el tratamiento con extracto de granada producía disminución del desarrollo del tumor comparado con animales sin el tratamiento (29).  

Vitamina D3

Varios estudios epidemiológicos han mostrado asociación entre niveles bajos de Vitamina D3 y varios tipos de cáncer. Los efectos anti tumorales están basados por un lado en la inhibición de la inflamación y por otro lado en la acción reguladora de la vitamina D3 sobre numerosos genes que reducen la carcinogénesis, disminuyen la proliferación celular e inducen apoptosis (30,31). Además, la vitamina D3 inhibe la angiogénesis y las metástasis (32,33)  

Estudios epidemiológicos realizados en todo el mundo han evidenciado que hasta el 88% de la población mundial presenta niveles bajos de vitamina D3 (menor de 30 ng/ml), mientras que 37% presenta niveles inferiores a 20 ng/ml e incluso 6,7% de los individuos presenta niveles inferiores a 10 ng/ml (34). 

La forma natural de producir vitamina D es a través de la exposición al sol. Sin embargo, si esta es excesiva se pueden producir quemaduras y aumento de la incidencia de cánceres de piel.

En España, aunque es un país con un elevado número de días de sol al año, existe un elevado porcentaje de hipo vitaminosis D en la población general. Uno de los factores es el miedo a desarrollar cáncer de piel lo que lleva a la utilización de cremas con elevada capacidad protectora (mayor de 30) lo que evita la síntesis de vitamina D3, aunque se esté expuesto al sol (35).

 Por otro lado, existe un limitado grupo de alimentos que contengan suficientes cantidades de vitamina D3 como los pescados grasos (salmón, atún, caballa, etc). Por ello, la suplementación con vitamina D3 es necesaria para mantener niveles normales en sangre.   

 La utilización de suplementos de vitamina D3 con dosis de 4000 UI por día es una forma segura para mantener niveles normales en sangre con poco riesgo de producir hipercalcemia (niveles elevados de calcio en sangre) que puede llevar a la calcificación de los vasos sanguíneos.

Recientemente se ha asociado a la vitamina D3 la vitamina K2 que regula los depósitos de calcio entre el hueso y otros tejidos e impide la formación de calcificaciones vasculares (36).  

Vitamina D3 y cancer de próstata. Se ha demostrado que las regiones con poca exposición al sol, lo que disminuye la síntesis de vitamina D, se correlacionan con mayor incidencia de cáncer de próstata, con tumores más agresivos y con mayor progresión del tumor. Lo mismo se observa en los hombres con bajos niveles de vitamina D3 en sangre y en hombres de raza negra en los que la síntesis de vitamina D por la piel está disminuida (37-39). 

En hombres con cáncer de próstata en seguimiento activo, el tratamiento con 4.000 UI por día de Vitamina D3 durante un año, redujo el número de cilindros con cáncer de próstata cuando se repitió la biopsia durante el seguimiento y la progresión del tumor fue muy inferior que en los casos que no fueron tratados con vitamina D3 (34% frente a 63%). La diferencia fue estadísticamente significativa (p<0,05) (40).

Vitamina K

La vitamina K al igual que la vitamina D3 es una vitamina liposoluble que activa los factores de coagulación y mantiene la homeostasis del tejido óseo. 

La vitamina K2 detiene el ciclo celular de las células malignas de varios tumores (leucemia, colon, páncreas, próstata, ovario y pulmón) (41,42).

La vitamina K2 también reduce la invasión de las células tumorales y las metástasis a través de disminuir la expresión de proteinasas que atacan la matriz extracelular. La combinación de vitamina K2 y quimioterápicos potencia los efectos de detención del ciclo celular y apoptosis frente a la utilización por separado. 

El tratamiento de células de cáncer de próstata con vitamina K2 evidenció una inhibición significativa del crecimiento tanto de las células hormono sensibles como de las hormono resistentes (43).  Estos resultados sugieren que la vitamina K2 podría ser útil en el tratamiento del cáncer de próstata. 

Licopeno

Es una sustancia presente en grandes cantidades en las células del tomate y en los productos derivados (concentrados, salsas, etc) dado que la cocción destruye las células y libera el licopeno al exterior.

Estudios experimentales han mostrado que el licopeno tiene propiedades anticáncer al regular la expresión de algunos genes, modular la actividad inmunitaria e inhibir sustancias cancerígenas.

Varios estudios han mostrado que el consumo de licopeno reduce los síntomas del cáncer y que el consumo de licopeno reduce el riesgo a desarrollar cáncer de próstata y frena la progresión en los pacientes que lo padecen (44-46).

En un estudio de meta análisis que analizó 108.574 pacientes con cáncer se observó que el consumo elevado de licopeno y niveles elevados en sangre comparado con poco consumo y bajos niveles se asociaba con disminución de 5% y 11% del riesgo a desarrollar cáncer (47).  ´

Además, cada 10 µg de incremento de licopeno en sangre se asociaba con 5% menor riesgo de padecer cáncer. También se observó correlación entre los niveles de licopeno en sangre y el riesgo de cáncer de próstata.  En lo que respecta a la mortalidad por cáncer se observó que era menor a mayor consumo de tomate y de licopeno. Elevados niveles de licopeno en sangre se asociaban con menor mortalidad por cáncer de pulmón. 

En un estudio con más de 100.000 individuos de la población general en Estados Unidos, el elevado consumo de salsa de tomate se asoció con menor incidencia de cáncer de colon (48).   

Conclusiones

En los últimos años varios estudios han mostrado que los suplementos nutricionales basados en productos naturales como la cúrcuma, catequinas de té verde, licopeno, resveratrol son útiles en pacientes con cáncer o reducen el riesgo a padecerlo.

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REFERENCIAS

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